Melocotones

Melocotones2Prunus persica, originalmente Amygdalus persica L., el melocotonero (del Latín malus cotonus, «manzana algodonosa» – en alusión a la piel del fruto)1 así llamado en España peninsular y las Islas Baleares, en las Islas Canarias y en parte de Hispanoamérica (Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Honduras y México2 ). También se le suele denominar duraznero (del Latín durus acinus, «que tiene la piel dura» – referido a la piel del fruto) y a su fruto durazno, en países como Argentina.

Es un árbol originario de China, Afganistán e Irán. Fue traído a occidente por los romanos que lo tomaron como originario de Persia y así lo denominaron. Esta denominación, «persica» – usada en su antiguas denominaciones genérica o específica (Prunus persica, Amygdalus persicus, Persica vulgaris, …) – persiste en numerosos nombres populares ibéricos como, por ejemplo, alberchigo (el pérsico) o bresquilla/fresquilla (por metátesis de «persquilla»).

Su fruto es el melocotón, o durazno. También conocido como piesco, contiene una única semilla encerrada en una cáscara dura, el «hueso». Esta fruta, normalmente de piel aterciopelada, posee una carne amarilla o blanquecina de sabor dulce y aroma delicado.

Los melocotones, junto con las cerezas, ciruelas y albaricoques, son frutas de hueso botánicamente llamadas drupas. Se dividen en variedades cuya carne se separa fácilmente del hueso («prescos/piescos») y en otras que se adhieren firmemente a él, como la variedad llamada «pavía». Las variedades de carne blanca son típicamente muy dulces, con escaso gusto ácido y las más populares de países como China, Japón y sus vecinos asiáticos, mientras que las de carne amarilla, predilectas de los países europeos y norteamericanos, poseen un fondo ácido, que se paladea junto al dulzor. La piel de ambas variedades tiene tonos rojizos.

En China, se decía que el durazno era consumido por los inmortales debido a sus místicas virtudes de conferir longevidad a todos los que lo comieran.
Yu Huang o el Emperador de Jade tenía una esposa llamada Xi Wangmu, también conocida como la Reina madre del oeste, que aseguraba la vida eterna de los inmortales alimentándoles con los duraznos de la inmortalidad.

 

 

Fuente: Wikipedia

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